Un rebelde en el corazón del Imperio: Zohran Mamdani y la fractura política de Nueva York
En la ciudad faro del capitalismo, un candidato musulmán y socialista democrático rompe las convenciones. Zohran Mamdani desafía a las élites políticas, se impone en las encuestas y cristaliza tensiones identitarias, mediáticas y geopolíticas. Una inmersión incisiva en este fenómeno político fuera de lo común.
Nueva York, ciudad del capitalismo, terreno hostil para la ambición anticapitalista
Nueva York, bastión financiero y escaparate del capitalismo global, parecía blindada contra los discursos radicales. Sin embargo, Zohran Mamdani, joven de 33 años (musulmán, hijo de inmigrantes, socialista) irrumpe con fuerza, como un grano de arena en la maquinaria del sistema.
Retrato breve
Zohran Mamdani nació en 1991 en Kampala (Uganda), hijo de un académico y de una cineasta. Emigró a Nueva York a los 7 años, se graduó en Africana Studies, obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2018 y se lanzó a la política. Fue elegido para la Asamblea del Estado de Nueva York en 2020, y en 2025 obtuvo la nominación demócrata para la alcaldía, derrotando a Andrew Cuomo.
Contrastes que incomodan
Su candidatura rompe moldes: ciudadano musulmán, anticapitalista declarado, defensor de la causa palestina en una metrópoli estadounidense liberal pero reacia a las ideas radicales. Presenta un balance legislativo centrado en control de alquileres, transporte gratuito, guarderías universales y fortalecimiento de la educación pública.
El contraste es brusco. Nueva York, atrapada en sus desigualdades estructurales, se convierte en el escenario de un desafío inesperado que incomoda al establishment.
Guerra mediática y manipulación informativa
La respuesta de los poderosos no tardó. La campaña “Anyone But Zohran” impulsada por John Catsimatidis buscó demonizarlo, tachándolo de socialista peligroso.
Andrew Cuomo lo atacó por vivir en un apartamento con alquiler regulado, llegando a proponer una “Ley Zohran” para excluir a inquilinos con ingresos altos. Lo caricaturizó como un privilegiado hipócrita.
Mamdani respondió sin concesiones, vinculando a Cuomo con Jeffrey Epstein por un proyecto pasado y sugiriendo que cualquier conexión con Donald Trump sería “descalificadora”. La estrategia de la confrontación directa quedó clara.
Un electorado fracturado, de Gaza a las comunidades judías
El auge de su campaña se enmarca en la tensión geopolítica por el conflicto Israel-Gaza. El 96% de sus votantes en primarias considera importante su apoyo a Palestina y el 83% asegura que este respaldo influyó en su voto.
Su postura ha generado críticas de algunos sectores judíos, aunque también ha encontrado eco en una parte del electorado judío neoyorquino, que atraviesa un proceso de reconfiguración interna.
La irrupción en cifras, encuestas y popularidad
Los datos son claros: en una encuesta de Siena, Mamdani supera a Cuomo por 19 puntos (44% contra 25%). Adams y Sliwa quedan muy rezagados con 7% y 12% respectivamente.
Entre los demócratas, alcanza un 53% de intención de voto frente al 32% de Cuomo. Sus vídeos, diseñados para atraer a un público joven, refuerzan su imagen de autenticidad frente a la torpeza calculada de sus rivales.
¿Una candidatura síntoma de un cambio de ciclo?
Mamdani encarna el ascenso de una izquierda radical impulsada por la juventud, anunciando una posible reconfiguración del panorama demócrata. Su éxito local plantea interrogantes: ¿podrían ciudades como Londres, Chicago o Denver ver emerger figuras comparables?
Sus discursos, basados en justicia social, redistribución y desafío al orden establecido, dibujan las bases de un nuevo modelo de izquierda. Sin embargo, sus detractores advierten que su influencia podría ser efímera, limitada a núcleos urbanos progresistas.
Zohran Mamdani no es solo un candidato atípico, es el reflejo de una fractura política nueva. En una ciudad dominada por el dinero, un hijo de inmigrantes, exrapero, socialista en el poder legislativo, se presenta como un desafío a la historia política reciente. Su ascenso, alimentado por tensiones sociales y conflictos geopolíticos, podría marcar el inicio de un capítulo distinto para la izquierda estadounidense. ¿Será una transformación duradera o un espejismo mediático? El voto de noviembre tendrá la última palabra…
G.S.