La derecha en modo pánico electoral
Uribe renuncia a la prescripción y vuelve al centro del tablero. La escena no sorprende a quien haya seguido su biografía pública. Sorprende la ansiedad con que intentan convertir ese gesto en épica de redención. Duque posa en viajes que simulan relevancia geopolítica. Gabriel Gilinski acompaña con una gestualidad sobria que busca prestigio por contacto. En paralelo la violencia respira por sus heridas. Estallan explosivos en ciudades agotadas. Se cae un helicóptero en tareas de erradicación. El guion de la seguridad regresa como mercancía reempaquetada. La novedad no está en los hechos sino en la desesperación con que se los ordena para producir obediencia.
Cronología y contexto de la maniobra judicial de Uribe
El expediente Uribe es una línea quebrada que atraviesa dos décadas de vida institucional. Hay autos, decisiones, recusaciones, idas y vueltas procesales. La renuncia a la prescripción se presenta como gesto de transparencia. En realidad funciona como jugada simbólica de alto rendimiento mediático. Se emite un mensaje de inocencia performativa. Se abre un compás de espera que no modifica lo sustantivo. La valoración probatoria seguirá su curso en tribunales. La opinión pública recibe una señal de fuerza moral. La campaña absorbe la señal y la transforma en relato. No hay absolución. Hay relato. No hay cierre. Hay ruido calculado.
El país queda nuevamente obligado a distinguir entre procedimiento y propaganda. En esa zona borrosa prospera la ventaja táctica de quienes dominan el tiempo televisivo. Uribe conoce esa gramática. La explota con paciencia. Cada gesto procesal viene acompañado de una escena. Una audiencia se convierte en ritual. Una entrevista se transforma en absolución provisional. Una frase suelta basta para llenar la programación de un día completo. La política deviene reality. El derecho queda reducido a banda sonora. La presunción de inocencia rige y debe ser respetada. La exigencia ciudadana es otra. Publicar documentos. Abrir el expediente. Explicar sin atajos las fases del proceso.
El espejo extranjero y la puesta en escena de firmeza
Las fotografías con líderes de gobiernos en guerra no construyen política exterior. Construyen identidad para consumo interno. La derecha colombiana recurre a ese espejo para suplir su anemia programática. El encuadre es sencillo. Telones azules de estudio. Tramas geométricas que sugieren seguridad. Sonrisas tensas. Manos que se aferran a la convicción de que todo se resuelve con disciplina y castigo. La ejecución es elemental. El objetivo es saturar redes con un símbolo de dureza. Un reflejo que repara a golpes de imagen las fisuras del discurso doméstico. Mientras tanto la agenda social queda en sala de espera. Trabajo decente. Reforma rural. Reforma fiscal progresiva. La imagen de firmeza opera como cortina que promete orden sin explicar el costo.
El mensaje busca una asociación automática. Israel equivale a fuerza. Fuerza equivale a seguridad. Seguridad equivale a prosperidad. La cadena mental se instala sin tomar en cuenta contexto, derecho internacional, ciclos de violencia y costos humanitarios. La eficacia simbólica se impone sobre la complejidad. La política se reduce a catálogo de posturas fotogénicas. Los barrios pierden foco. La factura de la vida no aparece en la toma.
Violencia reciente y explotación del miedo
Cali noche del veintiuno de agosto explosión cerca de la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez con muertos y decenas de heridos
Amalfi mañana del veintidós de agosto aeronave de la Policía en operación de erradicación caída en área rural con uniformados fallecidos y heridos
Autorías en evaluación fiscalía y policía adelantan verificación de hipótesis incluidas disidencias
Medidas inmediatas acordonamiento de zonas activación de protocolos hospitalarios y comités de seguridad
Comunicación pública aparición de vocerías políticas que reactivan el libreto de mano dura antes de cerrar cadena de custodia
La secuencia es conocida. Violencia real. Dolor real. Instrumentalización política inmediata. Se reactiva la promesa de orden mágico. El miedo como atajo moral. La seguridad como fetiche. La memoria reducida a un spot. La novedad no está en los hechos sino en la desesperación con que se los ordena para producir obediencia. El votante es tratado como paciente en shock. Una receta antigua se presenta como milagro. El debate democrático se reduce a la pregunta más pobre. Mano dura sí o no. La pregunta mejor queda fuera del plano principal. Vida digna cómo y con qué instrumentos.
El miedo obedece a una economía simple. Bloquea la memoria larga. Vuelve imposibles los matices. Aturde el juicio. Quienes lo administran no necesitan pruebas sólidas. Necesitan ritmo. Un suceso cada semana. Un comentario cada día. Un rumor cada tarde. La agenda no se gana con razones. Se gana con pulsos de adrenalina. El resultado es anestesia moral que normaliza lo intolerable y convierte la excepción en cotidianidad.
La economía política de la seguridad
Seguridad no es una palabra. Es un mercado de contratos. Vehículos, pertrechos, cámaras, software, consultorías, pólizas, horas extra. Cada ola punitiva activa cadenas de suministro con capítulos que casi nunca se ven. La promesa de orden se traduce en licitaciones aceleradas y alianzas con intermediarios bien conectados. Los determinantes sociales de la violencia permanecen intactos. Tierras sin formalización. Economías ilegales con incentivos perfectos. Juventudes sin horizonte. Estados locales capturados por mafias. Policía sin control civil robusto. Inteligencia con protocolos porosos. Se repite el ciclo. Se invierte en respuesta tardía. Se posterga la prevención.
Un punto es incontestable. La seguridad mueve cadenas de valor completas. Vehículos blindados. Cámaras y mantenimiento. Software de vigilancia. Consultorías. Pólizas de riesgo. Horas extra. Cada ola punitiva se traduce en facturas crecientes. La pregunta pública es sencilla. Cuánta reducción de homicidios compra cada mil millones dirigidos al dispositivo. Qué ocurre cuando el mismo dinero se orienta a prevención primaria, mediación comunitaria, salud mental y empleo joven. La evidencia comparada de dos décadas sugiere retornos decrecientes para la respuesta tardía. La transparencia obliga. Publicación de contratos. Apertura de datos en tiempo real. Auditoría ciudadana trimestral. Evaluación independiente.
El ecosistema mediático y su arquitectura de poder
La concentración mediática no es sospecha. Es estructura con nombres, porcentajes y juntas directivas. Grupos financieros con periódicos. Conglomerados que integran banca, alimentos, logística, entretenimiento. La pauta define silencios. Las salas de redacción trabajan bajo metas de alcance que favorecen la disputa de clics sobre la verificación exhaustiva. La polémica vale más que el contexto. El video corto vale más que la sentencia completa. En ese ecosistema la derecha tiene ventaja comparativa. Conoce a los dueños. Habla su lengua. Maneja la lógica del espectáculo. Lo público queda sometido a un régimen de visibilidad donde importa más la impresión que la evidencia.
La audiencia cambia despacio. La ciudadanía contrasta. Hay lectores que piden documentos. Hay auditorías colaborativas en comunidades digitales. Hay periodistas que resisten a la domesticación. El cambio es frágil. Exige ética de publicación menos narcisista y más pedagógica. Exige que la izquierda aprenda a hablar sin predicar. Exige que la crítica abandone el insulto y vuelva a la paciencia metódica del dato. La trazabilidad ayuda. Cada pieza informativa debe exhibir fuente verificable, documento y conflicto de interés si lo hay. Cuando el público puede auditar el insumo la propaganda pierde rendimiento.
Precandidaturas de derecha mapa rápido
Los nombres se repiten con leves variaciones. Herederos de marcas partidarias. Empresarios que transitan al discurso público. Abogados que convierten capital procesal en capital político. Influenciadores que administran indignación a demanda. El repertorio programático es escaso. Seguridad ampliada. Disciplina fiscal con sacrificio ajeno. Empleo por goteo. Desconfianza hacia el Estado social. Fe en el efecto derrame. Modernización entendida como compras tecnológicas. El vínculo con territorios es débil. La conversación con campesinos aparece cuando conviene a la foto. La relación con mujeres y jóvenes queda confinada a eslóganes motivacionales. Hay excepciones que confirman la regla. Son pocas y suelen diluirse en alianzas que exigen silencio a cambio de exposición.
La financiación merece otra lupa. Donaciones de alto perfil. Plataformas de microaportes con estética de startup. Consultoras que venden estrategia por tarifas de lujo. La campaña se vuelve servicio premium para quienes pueden pagarlo. El resto aporta atención gratuita. Cada reenvío es una moneda. Cada insulto multiplicado es un anuncio. La economía de la visibilidad beneficia a quien ya es visible. La democracia se convierte en un mercado donde el precio de entrada sube cada mes.
Lo que realmente está en juego
El plan de seguridad que sirve no se mide por despliegue punitivo sino por vidas preservadas. La política territorial para el suroccidente exige prevención temprana y control civil efectivo. El financiamiento debe explicarse con cronogramas y metas trimestrales verificables. La inteligencia opera bajo control judicial y protocolos de derechos. La reducción de violencia se audita con indicadores públicos y no con conferencias de prensa. La evaluación externa fortalece confianza. La rectificación pública cuando un dato falla mejora legitimidad. La transparencia no es favor. Es obligación democrática.
Memoria, justicia y políticas de vida
La política no ocurre en el vacío. Colombia arrastra memoria pesada. Masacres, desplazamientos, acuerdos desfinanciados, procesos judiciales que envejecen sin sentencia. La derecha insiste en terapia de choque permanente. La sociedad necesita otra cosa. Necesita políticas de vida. Esto significa prevención primaria en serio. Significa atención temprana a la salud mental. Significa escuela que funcione como segunda casa y no como depósito de niños. Significa empleo con dignidad para jóvenes que hoy solo ven puertas cerradas. Significa reforma rural con plata y catastro. Significa desmontar la economía de la violencia con una estrategia de sustitución que pague a tiempo y cumpla promesas. Significa inteligencia sometida a control judicial y auditorías públicas. Significa policía tratada como institución civil con protocolos claros y sanciones reales.
El país no pide milagros. Pide continuidad y transparencia. Publicación de indicadores cada trimestre. Mesas de seguimiento con ciudadanía. Plata trazable. Contratos abiertos. La seguridad como servicio público evaluado por resultados y no por conferencias de prensa. Cuando eso ocurre el miedo pierde valor de cambio. Cuando eso ocurre la propaganda se queda sin oxígeno.
El país nacional es infinitamente superior al país político
– Jorge Eliécer Gaitán –
No hay épica posible en la nostalgia del garrote. Hay cálculo, hay miedo, hay marketing. La derecha intenta reanimar un orden que ya no convence ni a sus propios cuadros. El país necesita inteligencia estratégica y políticas de vida con presupuesto y control. Necesita prensa que le rinda cuentas al público y no a la pauta. Necesita campañas que respondan a preguntas difíciles y no a sesiones de fotos. Este texto no es acto de fe. Es invitación a verificar todo. Si un hecho aquí mencionado carece de soporte público exigimos su publicación. Si un dato contradice lo que repite la propaganda preferimos el dato. No buscamos tener razón. Buscamos que la verdad cuente. La memoria no es lujo. Es instrumento de supervivencia democrática. Cuando la ciudadanía mira de frente su historia la política del miedo se vuelve negocio ruinoso. El resto es silencio o publicidad y ya tuvimos demasiado de ambas cosas…
G.S.
Microfuentes
Álvaro Uribe renunció a la prescripción de la investigación en su contra
https://www.elespectador.com/judicial/alvaro-uribe-renuncio-a-la-prescripcion-de-la-investigacion-en-su-contra/
Dos atentados en menos de tres horas en Colombia helicóptero derribado en Amalfi y ataque con explosivos en Cali
https://elpais.com/america-colombia/2025-08-22/dos-atentados-en-menos-de-tres-horas-en-colombia-lo-que-se-sabe-del-helicoptero-derribado-y-del-ataque-a-la-base-aerea.html
Atentado con explosivos en inmediaciones de la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez en Cali balance oficial preliminar
https://www.wradio.com.co/2025/08/21/atentado-con-explosivos-en-inmediaciones-de-la-escuela-de-aviacion-marco-fidel-suarez-en-cali/
Reunión de Iván Duque con Benjamín Netanyahu y presencia de Gabriel Gilinski reacciones políticas en Colombia
https://cambiocolombia.com/poder/critica-petro-ivan-duque-por-reunirse-con-netanyahu-les-importa-nada-que-haya-un-genocidio
Que deseo de poder tan aberrante! Gracias por los escritos!
Gracias por tus palabras mi querida Maria. Que la indignación no nos nuble la cabeza, exijamos contratos abiertos e indicadores públicos, vida por encima del marketing!